El viaje a Madrid estupendo, el AVE sólo tiene un problema: el precio.
La Biblioteca Nacional nos recibió con un café y bollos para combatir el frió y la humedad reinantes.
El sábado en Madrid puedo jurar que no había sequía.
La visita fue estupenda, merece la pena acercarse y repetir como nosotras.
Hicimos la primera visita a las 9,25, nos encantó y por la amabilidad superlativa de la gente que nos atendía supimos que había dos visitas, una ruta norte y otra sur. Decidimos hacer las dos.
Desayunamos, vimos el Museo del Libro, la tienda (había que comprar algo) y nos volvimos a apuntar a la visita.
Entramos otra vez en el último grupo de la V Jornada de Puertas Abiertas. Mereció la pena.
Cuando salimos a la calle es cielo lloraba a mares, pero nosotras estábamos encantadas de la vida y tan eufóricas que después de reponer fuerzas nos acercamos al Prado para preparar la próxima excursión a Madrid, cuando tenga menos fila la exposición de Goya.